lunes

Busqué en otros labios tus besos hasta que encontré unos mucho mejores.
Ya no echo de menos tus besos vacíos.

Sombras.

Aún recuerdo con exactitud la última vez que vi marchar a alguien...
Tú, yo, el resto del mundo alrededor. Gritabas, me hacías llorar y te diste la vuelta, comenzaste a subir esas escaleras a toda prisa, sin darte cuenta de que no había marcha atrás. Llegaste al penúltimo peldaño, te paraste y me miraste. ¿Sabes? quizás, esperaba un te quiero, quizás esperaba un perdón, algo que me hiciese dejar de llorar o llorar más. Tu silencio recorrió mi cuerpo como un calambre, desde la punta de mis dedos de los pies hasta mi nariz, pero no consiguió llegar a mis ojos, que siguieron llorando sin verse afectados.
Veía tus pies desaparecer poco a poco, y con ellos un mundo entero lleno de ilusiones, de risas, de besos, de abrazos, de segundos, minutos, horas, días, semanas y meses juntos. Veía toda mi vida caer como precipicios. Te habías ido y sabía que no ibas a volver.

martes

Tan solo echo de menos alguien que me acaricie mientras me dice que soy preciosa y que cuando yo se lo niegue, se enfade y me calle con un beso.
No me desees buenas noches, dámelas.
Puedes cerrar los ojos, alejarte de mí, olvidarme, imaginar que no existo y que no estoy aquí.
Pero me sientes, me sientes más cerca de lo que te gustaría y sabes que estoy aquí. Y te jode, te jode y te duele, porque esa puerta que estaba abierta ayer hoy está más que cerrada. Que lo único que nunca se recupera son el tiempo, las palabras y las oportunidades.
¿Final feliz? si es feliz no tiene final.